Conciertos

Alta calidad musical

Una larga ovación premió la actuación de ambos artistas

Diario El Litoral - Mabel Fava de Belfiori

Nuevamente hemos tenido la oportunidad de escuchar al dúo de canto y piano integrado por Marcelo Maragno y Graciela Bianchi. El concierto que se ofreció en el Teatro Municipal de la Ciudad de Santa Fe - Sala Mayor, el día dieciséis de Septiembre de dos mil nueve -organizado por el Mozarteum y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe- nos permitió disfrutar no sólo de un repertorio de notable belleza, sino también confirmar que se trata de artistas de un nivel técnico-interpretativo excelente.

El concierto convocó a un público heterogéneo, que excedía a los del espectro artístico musical, lo que permitió descubrir nuevos universos expresivos. El silencio expectante y los reiterados bravos que rubricaron las interpretaciones fueron claras muestras de participación y encanto.

La destacada labor de este dúo, el ensamble logrado en el plano vocal e instrumental y la realización de un discurso musical sostenidamente equilibrado y coherente, permitieron que la audiencia disfrutara de obras que, dentro de un amplio esquema técnico y estilístico, marcaban con claridad el perfil de sus creadores. Es así que el repertorio de música de cámara elegido, de innegable calidad como lo son las obras de Schubert, Ravel, Williams y Faure posibilitaron destacar la excelente dicción de Maragno como el dominio expresivo musical.

Además, las obras de Francisco Maragno sobre poemas de Miguel Hernández, de gran compromiso para el cantante y la pianista, les posibilitaron extraer todo el dramatismo de la poesía. Las piezas de autores argentinos, de profundo colorido tradicional, como lo son las de Guastavino, Aguirre y Perceval, fueron el cierre apropiado para este muy buen concierto.

En resumen, un importante acontecimiento artístico cultural donde se pudo compartir la dedicación y la emotividad de artistas de la calidad de Maragno y Bianchi.

Jorge Edgard Molina

En un concierto recientemente realizado en el Teatro Municipal, el cantante Marcelo Maragno y la pianista Graciela Bianchi, a través de una fusión enriquecedora, permitieron al público presente internarse en el apasionante universo de la música de cámara, donde hay lugar tanto para la plenitud de los acentos más diversos como para la secreta sutileza de resonancia profunda en el oyente.

Todo ello pudo ser apreciado en un programa que significó un aporte, por los distintos enfoques de las obras abarcadas, pertenecientes a Franz Schubert, Ralph Vaughan Williams, Maurice Ravel, Gabriel Fauré, Francisco Maragno, Julio Perceval, Julián Aguirre y Carlos Guastavino, que fueron vertidas con la excelencia que sólo se logra con un riguroso trabajo de interpretación.

Ana María Mucciolo, pianista

Con deleite escuché el recital de Marcelo Maragno y Graciela Bianchi en el Teatro Municipal 1º de Mayo. Nada fácil resulta amalgamar técnica y musicalidad como lo lograron dos artistas de primer nivel, a través de un dúo ejemplo de homogeneidad, sea cual fuere el aspecto desde el que se los analice. Y cuando no es menester analizar, es porque algo muy bueno acontece. De ahí que me sienta agradecida a estos músicos de verdad, de esos que no abundan, por la hermosa velada que me hicieron vivir, de lo mejor que he escuchado en vivo en Santa Fe. Deseo que continúen trabajando como hasta ahora pues mucho bueno les espera. Todo depende de ellos: es éste un privilegio que pocos pueden ostentar.

Elías Ruben Matusevich
Ex Crítico Musical de Buenos Aires Musical; L.T. l0 Radio Universidad Nacional del Litoral y otros medios.

Asistí al recital que en el Teatro Municipal 1º de Mayo brindaron Marcelo Maragno (canto) y Graciela Bianchi (piano). En una etapa de la historia donde la globalización incluye también la música, están muchos que no debieran estar y faltan otros cuyas ausencias lamentamos. Estos intérpretes locales nos brindaron un verdadero regalo artístico. Marcelo Maragno, de formación técnica ejemplar (no en vano sus progenitores son Zoraida Clément y Francisco Maragno), la colocó al servicio de una musicalidad exquisita en un programa sabio y equilibrado que, por sus exigencias, no admitía debilidades. No se advirtieron baches negativos y sí un natural y cómodo transitar por composiciones que pusieron a cada instante a prueba su talento, y por cierto que triunfó. Graciela Bianchi, a quien hacía mucho que no escuchaba, actuó libre de ataduras limitantes, pues su profundidad y vuelo musicales, cimentados en una técnica notable, posibilitaron la simbiosis ideal con Maragno, requisitos básicos para conformar un dúo afiatado, sólido, con un solo norte: el de hacer música. Y lo lograron con creces.

Párrafo aparte merecen las hermosísimas Cinco Canciones de Ausencia, sobre textos del gran Miguel Hernández, compuestas por Francisco Maragno. Aquí nos encontramos con algo tan simple como complejo para llevar a la realidad. Son acabado ejemplo demostrativo de que no hacen falta medios de expresión rebuscados para lograr identidad propia, cuando quien escribe posee el talento para afirmar AQUI ESTOY y, por cierto que estuvo. Se llama Francisco Maragno.

Excelencia artística en un concierto

Voz y piano aunados en un acontecimiento musical de indudable jerarquía

Diario El Litoral - Mabel Fava de Belfiori

El miércoles veintidós de abril de dos mil nueve se llevó a cabo en el Teatro Municipal - Sala Mayor, un concierto de música de cámara, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad y el Mozarteum de Santa Fe, a cargo de Marcelo Maragno (canto) y Graciela Bianchi (piano), que alcanzó un nivel técnico y musical de excelencia.

La música vocal de cámara es una reunión íntima que permite compartir un fenómeno estético, en el que se integran la voz humana y el recinto acústico, en una relación mágica. La frase musical tiene un significado especial: crea climas capaces de conmover y emocionar. La música vocal tiene, además, un texto poético; la articulación debe ser precisa, con la emoción que el texto sugiere. Pero además, está el piano, que cumple una doble función: por momentos, es un cantante que exterioriza emociones como si fuera la voz humana y otras veces, expresa colores, afinidades y contrastes para ambientar diferentes situaciones.

Interpretación conmovedora:

El ciclo “Dichterliebe? Op. 48 de Robert Schuman que integró la primera parte del programa, es uno de los ejemplos más claros de este género musical, donde voz y piano tienen la responsabilidad de cantar los textos de Heine. Debemos destacar aquí, la excelencia interpretativa del dúo Maragno-Bianchi que supo dar a cada uno de los lieder del ciclo el clima capaz de conmover a un auditorio profundamente receptivo.

En la segunda parte de este recital se ofrecieron los ciclos: “Cinco canciones negras? de Xavier Montsalvatge y “Siete canciones populares españolas? de Manuel de Falla. La obra de Montsalvatge está influenciada por la música antillana (vivió muchos años en Cuba). Cantante y pianista demostraron su ductilidad y calidad interpretativa, pues consiguieron extraer toda la riqueza musical y poética de estas canciones. Las Siete Canciones Populares Españolas de Manuel de Falla son creaciones basadas en ritmos populares españoles anónimos. Voz y piano, lograron identificarse con lo típicamente español (jota, seguidilla, cante jondo) transmitiendo el espíritu contenido en las mismas.

Este concierto puso de manifiesto la calidad y solvencia musical de Marcelo Maragno y Graciela Bianchi, que sólo se puede lograr con un intenso y continuo trabajo que revela, además, la seriedad al encarar la preparación de los distintos repertorios. El público premió con cálidos y fervorosos aplausos a estos intérpretes, quienes brindaron una obra fuera de programa. Asistimos a un acontecimiento musical que prestigia la cultura santafesina.